Retenedores de ortodoncia: la fase más importante para que el resultado dure

Terminar el tratamiento de ortodoncia no significa que el trabajo haya acabado. Los retenedores garantizan que los dientes se queden en su nueva posición. El Dr. David Cardona Soro (col. 50001074) explica todo lo que necesitas saber sobre esta fase.

Los dientes están sujetos al hueso mediante el ligamento periodontal. Durante el tratamiento ese ligamento se estira y remodela. Al terminar, el ligamento «recuerda» la posición original y ejerce una fuerza de vuelta. Sin retenedores, los dientes se moverán hacia donde estaban: es la recidiva.

Tipos de retenedores

Retenedor fijo (permanente)

Hilo de acero muy fino pegado en la cara interior de los incisivos. Prácticamente invisible e inapreciable. Actúa las 24 horas sin requerir disciplina. Requiere revisión anual para comprobar el pegamento.

Retenedor removible (nocturno)

Férula transparente similar a un alineador, moldeada sobre la posición final de los dientes. Se usa por las noches. Recomendado indefinidamente, aunque muchos pacientes reducen el uso gradualmente tras los primeros años.

Preguntas frecuentes

Los retenedores fijos se llevan de forma indefinida. Los removibles nocturnos también se recomiendan indefinidamente: mientras quieras mantener el resultado, lleva los retenedores.
Los dientes tienden a volver a su posición original (recidiva). La velocidad varía entre personas, pero en la mayoría ocurre si se abandona la retención.
En la mayoría de los protocolos actuales, sí. Si se mantienen limpios y el pegamento aguanta, pueden durar muchos años. Pero pueden romperse con alimentos duros, por lo que requieren vigilancia y revisión anual.

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